domingo, 13 de diciembre de 2009

Kit de supervivencia zombie

Yo ya estoy listo para cuando vengan los zombies:
(Click para agrandar).

¿Y tú?
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jueves, 26 de noviembre de 2009

Uno.

Nos mentimos y queremos por igual, con ese amor pegajoso y desdichado que llega de sorpresa, reencontrado, mirandonos exaltados por la emoción, las palabras y la esperanza.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

(L)


God bless our dead marines
- Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band.


(...)
I love my dog and she loves me /
The world's a mess and so are we /
She tumbles long green, muddy fields /
Sick with joy and glee /
And as she dreams sweet puppy dreams /
Whimpering gently.
(...).

miércoles, 28 de octubre de 2009

Cánteme un romance, señor.



Sing to me a romance, sire
That splendid trod the starry roads.
All ye dust-strewn travellers, hasten
To the hearthside!
What seest thou, wayfarer,
Upon thy journey to a citrine sun?

Caves of candlelight with amethyst imbued,
Opal skulls of opal creatures decorating tombs!
Woods of columned water supporting ceilings breathing blue,
Seascapes fill'd with poison, lonely, waiting for the few
Final scarlet denizens to march into the scorching fumes!

Stalks of lapis lazuli groaning against a tired breeze,
Sparkling in the quaint moonlight, and owls' eyes in sapphire trees,
Hooting to one year of moons that hang on petals in the air!
Growing ghosts in silver pots upon a silent windowsill,
Built into the side of nothing built into a nothing hill!

A cage that housed a nightingale was hung upon a shepherd's crook;
He lightly stepp'd across the tide, his statuary effervescing.
Boughs dipped their lovely heads into the lake of one-thousand tiers
To admire an Absinthe floodgate, and a piquant gallery.

Morning, and the dreamers fade
Like lovers' gazes past their hour.
Cannot sunrise wait forever
For its time?

Farewell, starry wayfarer,
I'll bless your name when I dream of you.

martes, 8 de septiembre de 2009

Costumbres de los famas.

Sucedió que un fama bailaba tregua y bailaba catala delante de un almacén lleno de cronopios y esperanzas. Las más irritadas eran las esperanzas porque buscan siempre que los famas no bailen tregua ni catala sino espera, que es el baile que conocen los cronopios y las esperanzas.

Los famas se sitúan a propósito delante de los almacenes, y esta vez el fama bailaba tregua y bailaba catala para molestar a las esperanzas. Una de las esperanzas dejó en el suelo su pez de flauta -pues las esperanzas, como el Rey del Mar, están siempre asistidas de peces de flauta- y salió a imprecar al fama, diciéndole asi:

-Fama, no bailes tregua ni catala delante de este almacén.
El fama seguía bailando y se reía.
La esperanza llamó a otras esperanzas, y los cronopios formaron corro para ver lo que pasaría.
-Fama -dijieron las esperanzas-. No bailes tregua ni catala delante de este almacén. Pero el fama bailaba y se reía, para menoscabar a las esperanzas.
Entonces las esperanzas se arrojaron sobre el fama y lo lastimaron. Lo dejaron caido al lado de un palenque, y el fama se quejaba, envuelto en su sangre y su tristeza.
Los cronopios vinieron furtivamente, esos objetos verdes y húmedos.
Rodearon al fama y lo compadecían diciéndole así:
-Cronopio cronopio cronopio.
Y el fama comprendía, y su soledad era menos amarga.

/ Julio Cortázar / Historias de Cronopios y de Famas
/

domingo, 30 de agosto de 2009

OJODORO


“Me gusta desarrollar mi conciencia, para comprender por que estoy vivo, que es mi cuerpo, y que debo hacer para cooperar con los designios del universo. No me gusta la gente que acumula datos inútiles, y se crea conductas postizas, plagiadas de personalidades importantes. Me gusta respetar a los otros, no por las desviaciones narcisistas de su personalidad, sino por su desarrollo interno. No me gusta la gente cuya mente no sabe descansar en silencio, cuyo corazón critica a los otros sin cesar, cuyo sexo vive insatisfecho, cuyo cuerpo se intoxica, sin saber agradecer estar vivo, cada segundo de vida es un regalo sublime. Me gusta envejecer, por que el tiempo disuelve lo superfluo y conserva lo esencial. No me gusta la gente que por amarras infantiles a mentiras las convierten en supersticiones. No me gusta que haya un papa, que predica sin compartir su alma con una papisa, no me gusta que la religión esté en manos de hombres que desprecian a las mujeres. Me gusta colaborar y no competir. Me gusta descubrir en cada ser esa joya eterna que podríamos llamar Dios interior. No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica, me gusta el arte que sirve para sanar. No me gustan los tontos graves, me gusta todo aquello que provoca la risa. Me gusta enfrentar voluntariamente mi sufrimiento con el objeto de expandir mi conciencia.”

Alejandro Jodorowsky

sábado, 29 de agosto de 2009

Frases de Buda /Quotes of Buddha(4)

Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.

jueves, 27 de agosto de 2009

Frases de Buda /Quotes of Buddha(3)

Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera.

martes, 18 de agosto de 2009

Frases de Buda /Quotes of Buddha(2)

“Alégrate porque todo lugar es "aquí" y todo momento es "ahora".
- Buda

viernes, 14 de agosto de 2009

Frases de Buda /Quotes of Buddha

El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor. Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que ... no obra de acuerdo con ellas. Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad...

martes, 30 de junio de 2009

Moonage Daydream


Don't fake it baby, lay the real thing on me
The church of man, love, is such a holy place to be
Make me baby, make me know you really care
Make me jump into the air

Keep your 'lectric eye on me babe
Put your ray gun to my head
Press your space face close to mine, love
Freak out in a moonage daydream oh yeah!

sábado, 20 de junio de 2009

Someday

domingo, 24 de mayo de 2009

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


Jaime Sabines

martes, 19 de mayo de 2009

Rayuela - capítulo 108

—La cloche, le clochard, la clocharde, clocharder. Pero si hasta han presentado una tesis en la Sorbona sobre la psicología de los clochards.

—Puede ser —dijo Oliveira—. Pero no tienen ningún Juan Filloy que les escriba Caterva. ¿Qué será de Filloy, che?

Naturalmente la Maga no podía saberlo, empezando porque ignoraba su existencia. Hubo que explicarle por qué Filloy, por qué Caterva. A la Maga le gustó muchísimo el argumento del libro, la idea de que los linyeras criollos estaban en la línea de los clochards. Se quedó firmemente convencida de que era un insulto confundir a un linyera con un mendigo, y su simpatía por la clocharde del Pont des Arts se arraigó en razones que ahora le parecían científicas. Sobre todo en esos días en que habían descubierto, andando por las orillas, que la clocharde estaba enamorada, la simpatía y el deseo de que todo terminara bien era para la Maga algo así como el arco de los puentes, que siempre la emocionaban, o esos pedazos de latón o de alambre que Oliveira juntaba cabizbajo al azar de los paseos.

—Filloy, carajo —decía Oliveira mirando las torres de la Conserjería y pensando en Cartouche—. Qué lejos está mi país, che, es increíble que pueda haber tanta agua salada en este mundo de locos.

—En cambio hay menos aire —decía la Maga—. Treinta y dos horas, nada más.

—Ah. Cierto. Y qué me decís de la menega.

—Y de las ganas de ir. Porque yo no tengo.

—Ni yo. Pero ponele. No hay caso, irrefutablemente.

—Vos nunca hablabas de volver —dijo la Maga.

—Nadie habla, cumbres borrascosas, nadie habla. Es solamente la conciencia de que todo va como la mona para el que no tiene guita.

—París es gratis —citó la Maga—. Vos lo dijiste el día que nos conocimos. Ir a ver la clocharde es gratis, hacer el amor es gratis, decirte que sos malo es gratis, no quererte... ¿Por qué te acostaste con Pola?

—Una cuestión de perfumes —dijo Oliveira sentándose en el riel al borde del agua—. Me pareció que olía a cantar de los cantares, a cinamomo, a mirra, esas cosas. Era cierto, además.

—La clocharde no va a venir esta noche. Ya tendría que estar aquí, no falta casi nunca.

—A veces los meten presos —dijo Oliveira—. Para despiojarlos, supongo, o para que la ciudad duerma tranquila a orillas de su río impasible. Un clochard es más escándalo que un ladrón, es sabido; en el fondo no pueden contra ellos, tienen que dejarlos en paz.

—Contame de Pola. A lo mejor entre tanto vemos a la clocharde.

—Va cayendo la noche, los turistas americanos se acuerdan de sus hoteles, les duelen los pies, han comprado cantidad de porquerías, ya tienen completos sus Sade, sus Miller, sus Onze mille verges, las fotos artísticas, las estampas libertinas, los Sagan y los Buffet. Mirá cómo se va despejando el paisaje por el lado del puente. Y dejala tranquila a Pola, eso no se cuenta. Bueno, el pintor está plegando el caballete, ya nadie se para a mirarlo. Es increíble cómo se ve de nítido, el aire está lavado como el pelo de esa chica que corre allá, mirala, vestida de rojo.

—Contame de Pola —repitió la Maga, golpeándole el hombro con el revés de la mano.

—Pura pornografía —dijo Oliveira—. No te va a gustar.

—Pero a ella seguramente que le contaste de nosotros.

—No. En líneas generales, solamente. ¿Qué le puedo contar? Pola no existe, lo sabés. ¿Dónde está? Mostrámela.

—Sofismas —dijo la Maga, que había aprendido el término en las discusiones de Ronald y Etienne—. No estará aquí, pero está en la rue Dauphine, eso es seguro.

—¿Pero dónde está la rue Dauphine? —dijo Oliveira—. Tiens, la clocharde qui s’amène. Che, pero está deslumbrante. Bajando la escalinata, tambaleándose bajo el peso de un enorme fardo de donde sobresalían mangas de sobretodos deshilachados, bufandas rotas, pantalones recogidos en los tachos de basura, pedazos de género y hasta un rollo de alambre ennegrecido, la clocharde llegó al nivel del muelle más bajo y soltó una exclamación entre berrido y suspiro.

Sobre un fondo indescifrable donde se acumularían camisones pegados a la piel, blusas regaladas y algún corpiño capaz de contener unos senos ominosos, se iban sumando, dos, tres, quizá cuatro vestidos, el guardarropas completo, y por encima un saco de hombre con una manga casi arrancada, una bufanda sostenida por un broche de latón con una piedra verde y otra roja, y en el pelo increíblemente teñido de rubio una especie de vincha verde de gasa, colgando de un lado.

—Está maravillosa —dijo Oliveira—. Viene a seducir a los del puente.

—Se ve que está enamorada —dijo la Maga—. Y cómo se ha pintado, mirale los labios. Y el rimmel, se ha puesto todo lo que tenía.

—Parece Grock en peor. O algunas figuras de Ensor. Es sublime. ¿Cómo se las arreglarán para hacer el amor esos dos? Porque no me vas a decir que se aman a distancia.

—Conozco un rincón cerca del hotel de Sens donde los clochards se juntan para eso. La policía los deja. Madame Léonie me dijo que siempre hay algún soplón de la policía entre ellos, a esa hora aflojan los secretos. Parece que los clochards saben muchas cosas del hampa.

—El hampa, qué palabra —dijo Oliveira—. Sí, claro que saben. Están en el borde social, en el filo del embudo. También deben saber muchas cosas de los rentistas y los curas. Una buena ojeada a los tachos de basura...

—Allá viene el clochard. Está más borracho que nunca. Pobrecita, cómo lo espera, mirá cómo ha dejado el paquete en el suelo para hacerle señas, está tan emocionada.

—Por más hotel de Sens que digas, me pregunto cómo se las arreglan —murmuró Oliveira—. Con toda esa ropa, che. Porque ella no se saca más que una o dos cosas cuando hace menos frío, pero debajo tiene cinco o seis más, sin hablar de lo que llaman ropa interior. ¿Vos te imaginás lo que puede ser eso, y en un terreno baldío? El tipo es más fácil, los pantalones son tan manejables.

—No se desvisten —conjeturó la Maga—. La policía no los dejaría. Y la lluvia, pensá un poco. Se meten en los rincones, en ese baldío hay como unos pozos de medio metro, con cascotes en los bordes, donde los obreros tiran basuras y botellas. Me imagino que hacen el amor parados.

—¿Con toda esa ropa? Pero es inconcebible. ¿Quiere decir que el tipo no la ha visto nunca desnuda? Eso tiene que ser una porquería.

—Mirá cómo se quieren —dijo la Maga—. Se miran de una manera.

—Al tipo se le sale el vino por los ojos, che. Ternura a once grados y bastante tanino.

—Se quieren, Horacio, se quieren. Ella se llama Emmanuèle, fue puta en las provincias. Vino en una péniche, se quedó en los muelles. Una noche que yo estaba triste hablamos. Huele que es un horror, al rato tuve que irme. ¿Sabés qué le pregunté? Le pregunté cuándo se cambiaba de ropa. Qué tontería preguntarle eso. Es muy buena, está bastante loca, esa noche creía ver las flores del campo en los adoquines, las iba nombrando.

—Como Ofelia —dijo Horacio—. La naturaleza imita el arte.

—¿Ofelia?

—Perdoná, soy un pedante. ¿Y qué te contestó cuando le preguntaste lo de la ropa?

—Se puso a reír y se bebió medio litro de un trago. Dijo que la última vez que se había sacado algo había sido por abajo, tirando desde las rodillas. Todo iba saliendo a pedazos. En invierno tienen mucho frío, se echan encima todo lo que encuentran.

—No me gustaría ser enfermero y que me la trajeran en camilla alguna noche. Un prejuicio como cualquier otro. Pilares de la sociedad. Tengo sed, Maga.

—Andá a lo de Pola —dijo la Maga, mirando a la clocharde que se acariciaba con su enamorado debajo del puente—. Fijate, ahora va a bailar, siempre baila un poco a esta hora.

—Parece un oso.

—Es tan feliz —dijo la Maga juntando una piedrita blanca y mirándola por todos lados.

Horacio le quitó la piedra y la lamió. Tenía gusto a sal y a piedra.

—Es mía —dijo la Maga, queriendo recuperarla.

—Sí, pero mirá qué color tiene cuando está conmigo. Conmigo se ilumina.

—Conmigo está más contenta. Dámela, es mía.

Se miraron. Pola.

—Y bueno —dijo Horacio—. Lo mismo da ahora que cualquier otra vez. Sos tan tonta, muchachita, si supieras lo tranquila que podés dormir.

—Dormir sola, vaya la gracia. Ya ves, no lloro. Podés seguir hablando, no voy a llorar. Soy como ella, mirala bailando, mirá, es como la luna, pesa más que una montaña y baila, tiene tanta roña y baila. Es un ejemplo. Dame la piedrita.

—Tomá. Sabés, es tan difícil decirte: te quiero. Tan difícil, ahora.

—Sí, parecería que a mí me das la copia con papel carbónico.

—Estamos hablando como dos águilas —dijo Horacio.

—Es para reírse —dijo la Maga—. Si querés te la presto un momentito, mientras dure el baile de la clocharde.

—Bueno —dijo Horacio, aceptando la piedra y lamiéndola otra vez—. ¿Por qué hay que hablar de Pola? Está enferma y sola, la voy a ver, hacemos el amor todavía, pero basta, no quiero convertirla en palabras, ni siquiera con vos.

—Emmanuèle se va a caer al agua —dijo la Maga—. Está más borracha que el tipo.

—No, todo va a terminar con la sordidez de siempre —dijo Oliveira, levantándose del riel—. ¿Ves al noble representante de la autoridad que se acerca? Vámonos, es demasiado triste. Si la pobre tenía ganas de bailar...

—Alguna vieja puritana armó un lío ahí arriba. Si la encontramos vos le pegás una patada en el traste.

—Ya está. Y vos me disculpás diciendo que a veces se me dispara la pierna por culpa del obús que recibí defendiendo Stalingrado.

—Y entonces vos te cuadrás y hacés la venia.

—Eso me sale muy bien, che, lo aprendí en Palermo. Vení, vamos a beber algo. No quiero mirar para atrás, oí cómo el cana la putea. Todo el problema está en eso. ¿No tendría que volver y encajarle a él la patada? Oli Arjuna, aconséjame. Y debajo de los uniformes está el olor de la ignominia de los civiles. Ho detto. Vení, rajemos una vez más. Estoy más sucio que tu Emmanuèle, es una roña que empezó hace tantos siglos, Pernil lave plus blanc, haría falta un detergente padre, muchachita, una jabonada cósmica. ¿Te gustan las palabras bonitas? Salut, Gaston.

—Salut messieurs dames —dijo Gaston—. Alors, deux petits blancs secs comme d’habitude, hein?

—Comme d’habitude, mon vieux, comme d’habitude. Avec du Pernil dedans.

Gaston lo miró y se fue moviendo la cabeza. Oliveira se apoderó de la mano de la Maga y le contó atentamente los dedos. Después colocó la piedra sobre la palma, fue doblando los dedos uno a uno, y encima de todo puso un beso. La Maga vio que había cerrado los ojos y parecía como ausente. «Comediante», pensó enternecida.

(-64)

jueves, 14 de mayo de 2009

LOST


Después de semejante episodio final, aquí está la primera promo de la 6ta temporada, nos vemos en 2010.

sábado, 2 de mayo de 2009

:)


Life is good.

miércoles, 22 de abril de 2009

Movie (Never Made)

Una de las canciones más hermosas que he escuchado jamás.
Del álbum "He Has Left Us Alone But Shafts of Light Sometimes Grace the Corner of Our Rooms":



On silver mount zion
all buried in ruins
we was dancing the hora
until we vomited blood
spinning like crazy
Shoshanna was jonesing
the towers had fallen
and the wind called out my grandfather's name

let's kill first the banker
with his professional demeanor
let's televise and broadcast the raping of kings
let our crowds be fed on tear gas and plate glass
'cos the people united is a wonderful thing

I know that you're dying
and I know I'm unwell
and together we sashay
through variations of hell

and as you walk through valleys of fear
the lure of my past never near

oh, don't be afraid, for the parade
will not pass our way
it's nobler to never get paid,
than to bank on shit and dismay.

domingo, 19 de abril de 2009

El amor en tiempos de twitter


[Vía]

jueves, 16 de abril de 2009

Vivir es fácil con los ojos cerrados.




Always, no sometimes, I think it's me
But you know I know when it's a dream
I think I know I mean a "Yes"
But it's all wrong
That is I think I disagree.

lunes, 13 de abril de 2009

Te quiero.

miércoles, 8 de abril de 2009

lolwut

domingo, 5 de abril de 2009

Seashell by Seabear

lunes, 30 de marzo de 2009

Alternativas a Last.fm

Ya que last.fm se dispone a cerrar su radio gratuita (sí, se están disparando en el pie), aquí les traigo unas pocas opciones parecidas que tenemos los Latinoamericanos:
Grooveshark
Blip.fm
Rockola.fm (En español, proyecto de Joaquín Guzmán)

A mi me ha gustado mucho Grooveshark, puedes esoger entre millones de canciones y escucharla en ese mismo momento.
Saludos bloggeros.

sábado, 28 de marzo de 2009

My girls


Un poco de sicodelia-pop-colectiva para este sábado común.

lunes, 23 de marzo de 2009

Timing is crucial.


...in the next step.

Viejo, mi querido viejo.


Descansa en paz hermoso.

123.

123.
Probando.
Me gusta este tipo de letra.